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¿Cómo quitar un tic nervioso de manera efectiva y rápida?

Hombre con síndrome de Tourette

Tiempo de lectura: 6 minutos

Existen dos vías principales para mitigar un tic nervioso. La primera es el autocuidado, que se centra en reducir la carga de estrés y ansiedad mediante técnicas de relajación y optimizando el sueño, la actividad física y la ingesta de cafeína. La segunda vía, necesaria para tics persistentes o graves, es el tratamiento profesional. Este suele involucrar terapia cognitivo-conductual y, solo en los casos más indicados, el uso de fármacos recetados.

En este artículo se explica de manera detallada qué son los tics nerviosos, cuáles son algunas de sus causas más importantes y qué estrategias se pueden utilizar para eliminarlos de forma efectiva. 

¿Qué son los tics nerviosos?

Los tics nerviosos son movimientos o sonidos involuntarios, rápidos y repetitivos que realiza una persona sin poder controlarlos completamente. Según Cleveland Clinic, son comunes durante la infancia, y pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo, incluyendo la cara, los hombros, las manos y las piernas.

No se trata de acciones deliberadas ni conscientes, sino de impulsos automáticos que aparecen de forma repentina y que suelen afectar ciertos grupos musculares. Las personas que tienen un tic motor, por ejemplo, pueden parpadear de forma repetida e involuntaria, o encogerse de hombros una y otra vez.

Lo particular de los tics es que, aunque pueden llegar a ser controlados momentáneamente, la necesidad de realizarlos vuelve con fuerza poco tiempo después, como si el cuerpo necesitara liberarlos para aliviar una tensión acumulada.

En muchos casos, los tics se vuelven más notorios cuando la persona está concentrada, cansada o en situaciones donde intenta suprimirlos, ya que el esfuerzo por controlarlos puede aumentar su frecuencia o intensidad más adelante.

El artículo que recién se citó señala que no suelen ser graves, y que suelen mejorar o desaparecer por sí solos con el paso del tiempo. Sin embargo, en algunos casos sí se puede requerir de tratamientos médicos específicos. 

Tipos de tics nerviosos

La forma de clasificar los tics nerviosos varía, ya que existen categorías que hacen referencia a la forma en la que se manifiestan, como tics vocales o tics motores; y otras que resaltan su nivel de complejidad, como los tics simples o los tics complejos.

Para profundizar en esto, se comparte una tabla comparativa en la que se resaltan algunas de sus principales características:

Tipo de ticForma en la que se manifiestaCaracterísticas principalesEjemplos
Tics motores simplesMovimientos físicos breves e involuntarios que afectan a uno o pocos grupos musculares.Son rápidos, repetitivos y de corta duración. Suelen localizarse en la cara, el cuello o los hombros.Parpadeo constante, muecas faciales, encogimiento de hombros, movimientos bruscos de cabeza.
Tics motores complejosMovimientos más amplios, coordinados y visibles que pueden implicar varias partes del cuerpo.Pueden parecer voluntarios, pero son automáticos. Involucran secuencias de gestos o acciones repetitivas.Saltos, tocar objetos repetidamente, girar sobre sí mismo, hacer movimientos con brazos o piernas.
Tics vocales simplesEmisiones de sonidos sin significado.Son breves, espontáneos y repetitivos. Suelen acompañar a los tics motores.Carraspeo, gruñidos, silbidos, tos, resoplidos.
Tics vocales complejosEmisiones verbales estructuradas o repetición de palabras o frases.Incluyen sonidos con sentido o imitación de palabras. Pueden aparecer junto a tics motores.Repetir palabras propias o ajenas, emitir frases involuntarias, imitar sonidos del entorno.

La intensidad y la frecuencia de los tics también son muy variables. Algunas personas pueden tenerlos de manera ocasional y leve, mientras que en otras pueden aparecer con mayor fuerza o en momentos más frecuentes del día.

Además, es común que los tics aumenten durante situaciones que demandan concentración o cuando la persona intenta suprimirlos. 

Causas de los tics nerviosos

El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido señala que no se conoce de forma precisa cuáles son las causas de los tics nerviosos. En algunos casos, pueden estar asociados a factores genéticos o a cambios en ciertas partes del cerebro encargadas del movimiento, mientras que en otros casos pueden tener relación con condiciones de salud como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, los trastornos de ansiedad o el trastorno obsesivo compulsivo.

Además, los tics pueden aparecer como consecuencia de lesiones cerebrales, accidentes cerebrovasculares, infecciones cerebrales, intoxicaciones por venenos o efectos secundarios de cirugías.

Las personas con algunas enfermedades mentales comunes, como la enfermedad de Huntington o la encefalitis también pueden desarrollar tics o movimientos similares a los de los tics nerviosos.

Otras causas están relacionadas con el consumo de sustancias tóxicas, aunque en estos casos no se considera un trastorno.

Por otra parte, se considera que el estrés y la ansiedad son los factores desencadenantes más comunes y moduladores de la frecuencia e intensidad de los tics. Es decir, tienen una influencia importante sobre la forma en la que se manifiesta esta afección.

Para complementar, se recomienda leer uno de nuestros artículos, en el que se habla sobre la importancia de la salud mental

Mujer estresada por sus tics nerviosos

Estrategias para quitar un tic nervioso

Aunque los tics no suelen eliminarse de un día para otro, existen diversas estrategias que pueden ayudar a disminuir su frecuencia e intensidad con el tiempo.

Una de las más efectivas consiste en aprender a reconocer las sensaciones previas al tic, esas pequeñas señales que el cuerpo envía justo antes de que el movimiento o el sonido ocurra. Identificar ese momento permite interrumpir el impulso o sustituirlo por una acción diferente, más controlada y menos visible.

El manejo del estrés también desempeña un papel fundamental en la reducción de los tics. Aunque estos movimientos no son causados directamente por el estrés, sí tienden a aumentar en momentos de agitación, nerviosismo o cansancio. Por eso, incorporar prácticas que favorezcan la relajación resulta muy útil.

En el artículo sobre cómo controlar la ansiedad, se resalta la importancia de practicar algunas actividades como la meditación guiada, la respiración profunda, el yoga o los ejercicios de estiramiento, ya que ayudan a disminuir la tensión física y mental, y permiten que el cuerpo se mantenga en un estado de calma general.

Los ejercicios de relajación y de respiración abdominal han demostrado ser muy efectivos, no solo para manejar los tics nerviosos, sino otras condiciones o trastornos de salud mental como la ansiedad.

Asimismo, se recomienda tener rutinas que incluyan pausas, descanso suficiente y tiempo de ocio puede reducir la carga nerviosa que suele amplificar los tics. En muchos casos, pequeños cambios en los hábitos diarios generan una mejora significativa. 

Tratamientos médicos disponibles

Tal como se mencionó antes, los tics nerviosos no suelen ser un problema grave, y pueden desaparecer con el paso del tiempo. Sin embargo, cuando persisten e interfieren con la vida de las personas, se recomienda llevar a cabo un tratamiento para controlarlos o eliminarlos.

La Clínica Universidad de Navarra explica que los tratamientos se realizan de forma individualizada, tomando en consideración la gravedad del tic y su posible relación con algún trastorno psiquiátrico.

En algunos casos el tratamiento puede ser sintomático, mientras que en otros puede ser farmacológico, y requerir del consumo de neurolépticos o fármacos depletores de catecolaminas.

Asimismo, dependiendo del tipo de tic, se puede recurrir al uso de infiltraciones locales con toxina botulínica, o tratamiento quirúrgico con estimulación cerebral profunda.  

Un artículo publicado en National Library of Medicine habla sobre el tema también, y explica que las terapias conductuales pueden ser una alternativa de tratamiento para los pacientes con tics nerviosos incapacitantes. Un ejemplo de ello es la terapia de reversión de hábitos, que se utiliza para que las personas aprendan a reconocer sus tics, y realicen un movimiento voluntario diferente al del tic cada vez que éste se presente.

En caso de que los tics se manifiestan como síntoma de otras condiciones subyacentes, el tratamiento se debe ajustar a ellas. De cualquier manera, es necesario acudir a un especialista para obtener un diagnóstico preciso y recomendaciones de tratamiento adecuadas.

Antes de avanzar al siguiente punto, se recomienda leer nuestro artículo sobre autocuidado emocional, ya que las estrategias que se comparten en él son indispensables para tener una buena salud mental. 

Consejos para prevenir el aumento de los tics

Para prevenir el aumento de los tics nerviosos es importante reducir factores desencadenantes como el estrés y la ansiedad. Para esto, como ya se mencionó antes, puede resultar útil implementar algunas estrategias de relajación como el mindfulness y la respiración profunda, hacer suficiente actividad física durante la semana, dormir bien y evitar el consumo de estimulantes como las bebidas con cafeína.

Otro consejo útil consiste en prestar atención al propio cuerpo y reconocer cuándo los tics tienden a intensificarse. Algunas personas notan que se vuelven más frecuentes durante momentos específicos del día o frente a determinadas actividades, como usar dispositivos electrónicos durante mucho tiempo o permanecer en lugares con demasiado ruido. Identificar esos patrones permite ajustar hábitos y buscar espacios de descanso o desconexión cuando sea necesario.

En muchos casos, tomarse breves pausas para estirarse, respirar o caminar puede ayudar a liberar la tensión acumulada y prevenir que los impulsos involuntarios se vuelvan más intensos.

Debido a la importancia que tiene dormir bien para controlar los tics nerviosos, se recomienda darle un vistazo a nuestro artículo sobre cómo combatir el insomnio