Tiempo de lectura: 12 minutos
La otitis media secretora es muy común en niños; aproximadamente cuatro de cada cinco niños habrán padecido esta afección al menos una vez al cumplir los cuatro años.
El nombre médico de la otitis media secretora es otitis media con efusión. Si un niño tiene otitis media secretora, significa que hay una acumulación de líquido en el oído medio, que puede afectar su audición. Algunos niños pueden necesitar cirugía para ayudar a despejar el oído.
ÍNDICE
¿Cómo se desarrolla la otitis media secretora?
El oído medio se encuentra detrás del tímpano. Contiene tres diminutos huesitos que se mueven cuando el sonido los alcanza. Los mismos transmiten ondas sonoras a través de su oído medio hasta el oído interno.
Generalmente, su oído medio está lleno de aire, pero si tiene una inflamación, se puede acumular líquido y mucosidad en el mismo. La trompa de Eustaquio conecta el oído medio con la garganta.
La otitis media secretora se produce cuando se acumula líquido y mucosidad en el oído medio detrás del tímpano. Esto sucede a menudo después de una infección en el oído medio u otra afección que provoque una inflamación en la zona.
Su hijo puede desarrollar una otitis media secretora si la trompa de Eustaquio se obstruye y el líquido no puede drenarse del oído medio. Una trompa de Eustaquio obstruida también puede impedir que el aire ingrese al oído medio. El aire que queda atrapado en el oído medio es absorbido, reduciendo la presión dentro del oído de su hijo y halando el tímpano hacia adentro.
Se acumula un líquido pegajoso en el oído medio el cual afecta la audición, debido a que el oído medio se llena de líquido en vez de aire.
Síntomas de la otitis media secretora
A diferencia de una infección del oído medio (otitis media aguda) en la que a menudo se presenta dolor de oído, fiebre y otros signos de enfermedad, con la otitis media secretora su hijo no necesariamente se quejará de algún síntoma.
El principal problema es la pérdida de la audición y una sensación de que el oído está “taponado”. Esto se puede producir gradualmente y por lo tanto su hijo puede no notarlo. La pérdida de audición es similar a usar tapones en los oídos.
Como resultado de esta deficiencia en la audición, su hijo puede tener problemas para prestar atención o interactuar con otros, además de problemas con el habla y el lenguaje. Su hijo puede también moverse con torpeza y tener problemas con el equilibrio.
Causas de la otitis media secretora
Los niños menores de seis años están en mayor riesgo de padecer otitis media secretora debido a que sus trompas de Eustaquio son más cortas y más horizontales. Esto significa que se obstruyen con mayor facilidad. Esta afección tiende a ser más frecuente en los niños que en las niñas, y es más común en invierno que en verano.
Más de la mitad de todos los niños con otitis media secretora la padecen como resultado de una inflamación del oído medio (otitis media aguda).
Si su hijo tiene alergia nasal a las mascotas o al polvo, o fiebre del heno, puede ser más propenso a desarrollar otitis media secretora. La inflamación provocada por la reacción alérgica puede hacer que la trompa de Eustaquio se hinche y se obstruya más fácilmente. Esta puede ser la causa de la otitis media secretora si su hijo la sigue desarrollando, incluso después de haber tenido un tratamiento.
La otitis media secretora también puede ser provocada por un agrandamiento de las adenoides, las cuales son dos masas de tejido en la parte posterior de la nariz donde se une con la garganta. Las adenoides ayudan a combatir infecciones pero si las de su hijo se agrandan, pueden obstruir la trompa de Eustaquio.
Otras razones por las que su hijo puede ser más propenso a desarrollar otitis media secretora incluyen:
- Fumar en la casa o en el auto que se usa para su transporte
- Reiterados resfriados e infecciones en la garganta
- Tener hermanos o hermanas con otitis media secretora
- Alimentación con biberón
Su hijo también está en mayor riesgo si tiene mucho contacto con otros niños, por ejemplo, en una guardería o centro de cuidado infantil.
Además, los niños que nacen con paladar hendido o labio leporino, o que tienen síndrome de Down son más propensos a desarrollar infecciones en el oído medio y, por lo tanto, son más susceptibles a la otitis media secretora.
Diagnóstico de la otitis media secretora
Su médico de cabecera le preguntará cuáles son los síntomas e historia clínica de su hijo. También usará un instrumento llamado otoscopio para mirar el tímpano de su hijo.
Para la mayoría de los niños, la otitis media secretora no se convierte en un problema a largo plazo. Al menos la mitad de los niños con otitis media secretora mejoran dentro de un plazo de tres meses y solo uno de cada 20 permanece afectado por más de un año.
Un niño que tiene otitis media secretora persistente o ataques reiterados de la afección necesita ser monitoreado para asegurarse de que su audición y lenguaje no se vean afectados.
Después de que su hijo tiene un ataque de otitis media secretora, su médico de cabecera puede sugerirle que lo vuelva a traer en dos o tres meses para un control. El médico puede pedir información adicional de la escuela (en caso de ser relevante) y referirle a un terapeuta del habla y el lenguaje.
Tratamiento de la otitis media secretora
Después de tres meses de seguimiento, si la afección no mejora, su médico de cabecera puede sugerir una prueba de audición para su hijo.
Es posible que refiera a su hijo a un otorrinolaringólogo (médico que se especializa en afecciones del oído, nariz y garganta) o a un pediatra audiólogo (médico que se especializa en afecciones que comprometen la audición de los niños).
Su médico de cabecera puede referir a su hijo a un especialista si hay una secreción maloliente persistente que proviene del oído, una pérdida grave de la audición o si el niño tiene una discapacidad como síndrome de down.
Tratamientos no quirúrgicos
Los antibióticos, los antihistamínicos y los descongestionantes no son recomendables para la otitis media secretora. Existe la posibilidad de que su hijo tenga efectos secundarios por los antibióticos.
Una vez que su médico de cabecera haya diagnosticado otitis media secretora persistente, es importante que su hijo tenga chequeos de audición periódicos. Un aparato auditivo puede ser útil si la cirugía no es aceptable.
Existen algunas pruebas de que una técnica llamada “autoinflación” puede ayudar a niños con otitis media secretora. Su hijo usa la nariz para inflar un globo especial (llamado Otovent, el cual se puede comprar en algunas farmacias).
Esto aumenta la presión en la nariz y puede ayudar a abrir la trompa de Eustaquio. El objetivo es dejar que entre aire en el oído medio para permitir el drenaje del líquido hacia el exterior. Algunos estudios han demostrado que esta técnica es útil a corto plazo, pero es necesario realizar más investigaciones sobre los efectos a largo plazo.
Su médico de cabecera podrá darle más información sobre las opciones de tratamiento que hay disponibles.
Cirugía
Después de monitorear cuidadosamente la afección de su hijo durante tres a seis meses, su médico puede sugerir una cirugía. La cirugía está recomendada para niños que tienen una pérdida grave de la audición.
La cirugía puede involucrar un procedimiento llamado miringotomía en el cual se realiza una pequeña incisión en el tímpano de su hijo para permitir el drenaje del líquido hacia el exterior.
También se pueden insertar tubos de ventilación llamados drenajes transtimpánicos o tubos de timpanostomía en el oído de su hijo. Estos son pequeños tubos de plástico que se colocan en una incisión hecha en el tímpano de su hijo. Los drenajes transtimpánicos permiten que el aire entre y salga del oído.
Pueden ser muy efectivos para mejorar la audición hasta por dos años pero al parecer no ofrecen ningún beneficio a largo plazo. Los drenajes transtimpánicos generalmente se salen después de unos seis meses a un año.
La mitad de todos los niños a los que se les insertan drenajes transtimpánicos necesitan que se les coloque otro juego de drenajes después de que los primeros se salen.
Si su hijo tiene drenajes transtimpánicos, está bien que vaya a nadar pero no es recomendable que se sumerja o que meta la cabeza bajo el agua (ni siquiera en la bañera).
Una cirugía para extraerle las adenoides puede ser de ayuda para su hijo. A la misma se la denomina adenoidectomía. Sin embargo, la operación por sí sola no parece mejorar la audición salvo que también se inserten drenajes transtimpánicos.
Como con todas las cirugías, existen algunos riesgos implicados en la inserción de drenajes transtimpánicos o en someterse a una adenoidectomía. Los mismos incluyen infecciones o, con los drenajes, la posibilidad de daños permanentes en el tímpano de su hijo. Discuta los riesgos con el cirujano de su hijo.
Más información
National Deaf Children's Society
0808 800 8880
www.ndcs.org.uk
Deafness Research UK
0808 808 2222
www.deafnessresearch.org.uk
Fuentes
- Diagnosis and management of childhood otitis media in primary care. Section 1: Introduction. Scottish Intercollegiate Guidelines Network (SIGN). www.sign.ac.uk
- Otitis media with effusion. Clinical Knowledge Summaries. Consultado el 5 de septiembre de 2009
- Moore K, Dalley A. Clinically oriented anatomy. 4th ed. Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins,
- Glue ear. British Association of Otorhinolaryngologists – Head and Neck Surgeons. www.entuk.org
- Toivonen M , Paakkonen R , Savolainen S, et al. Noise attenuation and proper insertion of earplugs into ear canals. Ann Occup Hyg 2002; 46:527-530
- Williamson I. OME in children. Evidencia Clínica. www.clinicalevidence.bmj.com, consultado el 5 de septiembre de 2009
- Surgical management of otitis media with effusion in children. National Institute for Health and Clinical Excellence. www.nice.org.uk
- Perera R, Haynes J, Glasziou PP, et al. Autoinflation for hearing loss associated with otitis media with effusion. Cochrane Database of Systematic Reviews, Número 4. DOI: 10.1002/14651858.CD006285
- Williamson I, Little P. Otitis media with effusion: the long and winding road? Arch Dis Child 2008; 93:268
- Simon C, Everitt H, and Kendrick T, Oxford Handbook of General Practice. 2nd ed. Oxford: Oxford University Press, 2006:926
Esta información fue publicada por el equipo de Bupa de información sobre la salud, y está basada en fuentes acreditadas de evidencia médica. Ha sido sometida a revisión por pares, por parte de médicos de Bupa. Este contenido se presenta únicamente con fines de información general, y no reemplaza la necesidad de consulta personal con un profesional de la salud calificado.
Fecha de revisión: 2021