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Cómo ayudar a tu bebé a dormir mejor: consejos prácticos y efectivos

Padres durmiendo a su bebé

Tiempo de lectura: 7 minutos

Para favorecer el sueño del bebé, este debe colocarse en decúbito supino (boca arriba) sobre una superficie firme y segura, exenta de almohadas, mantas u otros objetos. El entorno debe ser tranquilo, con iluminación tenue y bajo nivel de ruido. Ciertas técnicas, como el uso de ruido blanco, masajes suaves o un chupete, pueden facilitar la conciliación del sueño. Asimismo, establecer una rutina clara que diferencie el día de la noche es clave para ayudar al bebé a regular su ciclo de sueño-vigilia.

En este artículo se explican los pasos que se deben seguir para dormir a un bebé, todo lo que se debe evitar para asegurar que se duerma rápido y sin problemas, y los aspectos que se deben considerar en caso de que se trate de un bebé muy demandante.

Pasos para dormir a un bebé

Dormir a un bebé, aunque parezca algo sencillo, muchas veces se convierte en una tarea difícil, sobre todo para los padres primerizos. Además, cada bebé tiene su propio ritmo y su forma particular de relajarse antes de dormir, por eso los padres deben aprender a reconocer las señales de cansancio y los momentos del día en los que el pequeño está más receptivo para descansar.

Entender esto es fundamental, porque muchas veces el llanto o la resistencia al sueño no son simples caprichos, sino formas de expresar incomodidad, sobreestimulación o necesidad de cercanía.

A continuación, se comparten algunas recomendaciones generales sobre los pasos que se deben seguir para dormir a un bebé:

  • Asegurar el confort y bienestar del bebé: antes de intentar dormir al bebé, es fundamental comprobar que se encuentre cómodo, limpio y bien alimentado. Un pañal seco, ropa ligera y un ambiente con temperatura adecuada favorecen el descanso.
  • Utilizar la técnica del arrullo o envoltura: el arrullo es una práctica tradicional que consiste en envolver suavemente al bebé con una manta ligera, de modo que sus brazos y piernas queden recogidos. Esta técnica imita la sensación de contención que experimentaba en el útero, ayudándolo a calmarse y reducir los sobresaltos reflejos que suelen despertarlo.
  • Establecer horarios de descanso consistentes: los bebés se benefician enormemente de una rutina predecible. Acostarlos y levantarlos a horas similares cada día ayuda a regular su reloj biológico, lo que facilita que duerman mejor por las noches. Esta constancia contribuye a que el cuerpo del bebé reconozca cuándo es hora de descansar y cuándo es momento de estar despierto.
  • Proporcionar atención y estimulación durante el día: según resalta Happiest Baby, un bebé que ha recibido suficiente atención y estimulación durante el día suele dormir con mayor tranquilidad y por más tiempo durante la noche. Por ello, se recomienda ofrecer al bebé estímulos adecuados, sobre todo juegos suaves como los que se utilizan para estimular su motricidad.
  • Crear un ritual previo al sueño: el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS por sus siglas en inglés), señala que es importante establecer un ritual o rutina previo al sueño. Esto incluye actividades como tomar un baño, leer una historia para dormir o cantar una canción suave. Estas acciones, cuando se realizan siempre en el mismo orden y a la misma hora, crean una asociación positiva con el descanso.
  • Colocar al bebé en la cuna somnoliento, pero aún despierto: Una recomendación clave de los especialistas es acostar al bebé cuando muestra señales de sueño como frotarse los ojos o bostezar, pero sin que esté completamente dormido. Asimismo, KidsHealth recomienda acostar a los bebés boca arriba, evitando que estén de costado o sobre su estómago, esta última desaconsejada por el peligro que esta posición supone.  
  • Facilitar el uso de un chupete: el chupete puede ser una herramienta útil para calmar al bebé, ya que succionar le brinda consuelo y seguridad. Sin embargo, no todos lo recomiendan. Para saber si es conveniente, lo mejor es consultar a un especialista en pediatría.
  • Adaptarse al temperamento y señales del lactante: cada bebé es único, con un temperamento y un ritmo de sueño diferentes. Algunos necesitan más contacto físico, mientras que otros duermen más fácilmente con menos estímulo. Observar sus gestos, sonidos y reacciones ayuda a los padres a identificar el momento ideal para dormirlo.
  • Encontrar un equilibrio en la respuesta a los despertares nocturnos: es normal que los bebés se despierten varias veces durante la noche. Lo importante es responder de manera equilibrada, sin apresurarse siempre a levantarlos, pero tampoco ignorar sus necesidades. Pampers recomienda emplear estrategias como el método Ferber, que sirve para entrenar el sueño de los bebés y les permite aprender a dormir solos.

Aunque puede parecer desafiante, lograr que los bebés duerman bien es totalmente posible. La clave está en la constancia, la observación y la paciencia. Cada pequeño avance en la rutina de sueño, por mínimo que parezca, contribuye a que el bebé desarrolle hábitos saludables y que los padres ganen confianza en su capacidad de acompañarlo en este proceso.

Con el tiempo, y a medida que el bebé crece, los patrones de sueño se vuelven más regulares. Mantener una rutina estable, ofrecer un ambiente adecuado y responder con sensibilidad a sus necesidades son las bases para que el bebé aprenda a dormir mejor.

Para complementar, se recomienda leer los artículos en los que se habla de las ventanas de sueño y la importancia de las siestas, y sobre la cantidad de horas que debe dormir un bebé a lo largo del día. 

bebé durmiendo en su cuna

Lo que se debe evitar al dormir a un bebé

Así como hay medidas que pueden favorecer el sueño y el descanso en los bebés, hay prácticas que pueden hacer todo lo contrario. Muchas veces, con la intención de calmar a su bebé o hacerlo dormir más rápido, los padres recurren a métodos que parecen inofensivos, pero que no siempre son recomendables.

A lo largo de los primeros meses, los padres suelen enfrentarse a noches difíciles, llantos persistentes o despertares frecuentes. En esos momentos de cansancio y preocupación, puede surgir la tentación de aplicar soluciones rápidas, como mecerlo en exceso, dormirlo en la misma cama o dejarlo frente a pantallas para distraerlo.

Sin embargo, estos hábitos pueden generar dependencia, alterar sus patrones naturales de sueño o, en casos más graves, aumentar el riesgo de accidentes.

Según Parents, estas son algunas de las prácticas que se deben evitar:

  • Levantar al bebé apenas llora: aunque es natural que los padres respondan de inmediato al llanto de su bebé, hacerlo siempre sin observar la situación puede dificultar que el niño aprenda a calmarse por sí mismo. No todos los llantos significan hambre o malestar; a veces son parte del proceso natural de transición entre las fases del sueño.
  • Dejar que se quede despierto hasta muy tarde: uno de los errores más comunes es pensar que si el bebé se acuesta más tarde, dormirá más tiempo corrido. En realidad, ocurre lo contrario: cuando un bebé está sobre estimulado, se vuelve más irritable y le cuesta conciliar el sueño.
  • Sostenerlo hasta que se duerma: acostumbrar al bebé a dormirse siempre en brazos o meciéndolo puede dificultar que aprenda a dormirse solo. Si bien el contacto físico es importante, el exceso de dependencia de este gesto puede hacer que el bebé se despierte al notar la ausencia del adulto.
  • Mantenerlo despierto durante el día, pensando que así va a tener más sueño durante la noche: esta práctica, aunque parece lógica, en realidad tiene el efecto opuesto. Los bebés que no descansan lo suficiente durante el día llegan a la noche sobre estimulados y con exceso de cansancio, lo que dificulta que se relajen.
  • Dormirlo en un lugar que no sea el adecuado: el entorno donde el bebé duerme debe ser seguro, tranquilo y diseñado especialmente para él. Dormirlo en superficies blandas, como sofás o camas compartidas, aumenta el riesgo de asfixia o caídas accidentales. Además, la cuna debe tener un colchón firme, sin almohadas, peluches ni mantas sueltas.  
  • Obligarlo a dormir: intentar forzar el sueño suele generar el efecto contrario: el bebé se resiste, llora más y se estresa. El sueño no puede imponerse, sino favorecerse mediante un ambiente relajado y rutinas predecibles.

Johnson & Johnson también recomienda evitar el uso de dispositivos electrónicos cerca de la hora de dormir, ya que las luces y los sonidos de tabletas o móviles pueden estimular al bebé y hacer que sea más difícil dormirlo.

Evitar todas estas prácticas es clave para que el bebé pueda desarrollar una buena higiene del sueño y logre dormir solo. En caso de tener dificultades, es recomendable acudir a un especialista para determinar si está todo bien, o si los problemas del sueño del bebé se deben a alguna condición médica. 

Mujer y su bebé después de una siesta

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Aspectos a considerar en bebés de alta demanda

Cada bebé tiene sus propias particularidades, y lo que funciona en unos no necesariamente lo hace en otros. Algunos bebés lloran con más frecuencia, necesitan más contacto físico, se despiertan más durante la noche o son más sensibles a los estímulos del entorno.

Comprender esto es muy importante, ya que el agotamiento y la frustración pueden aparecer fácilmente si se espera que el bebé se comporte como otros de su misma edad.

La recomendación de los especialistas es acompañar al bebé en el proceso de aprendizaje del sueño con paciencia y coherencia. Los recién nacidos aún no saben calmarse solos, por lo que necesitan de la ayuda de sus cuidadores para conciliar el sueño y volver a dormirse durante la noche. Con el tiempo, y con rutinas consistentes, el bebé irá aprendiendo a autorregularse.

Para complementar, se recomienda leer los artículos sobre los beneficios de la lactancia y sobre las mejores técnicas para dormir